Inicio Servicios Casos de Estudio DeepCMS Reseñas Blog FAQ Contáctanos Italiano English
10 Señales para Reconocer a un Falso Gurú del Marketing
Copywriting

10 Señales para Reconocer a un Falso Gurú del Marketing

2025-03-14 8 min de lectura

En el panorama de la formación privada no universitaria en marketing, distinguir a los verdaderos profesionales de los "fuffagurús" (falsos gurús) se ha convertido en una competencia esencial. Los santones del marketing prometen éxitos espectaculares con métodos "secretos" y "revolucionarios", pero a menudo solo ofrecen humo. Casi siempre su éxito y su riqueza no existen. O, peor aún, sois vosotros quienes se los proporcionáis, participando en sus cursos.

Porque, básicamente, los fuffagurús no han trabajado un solo día como marketers. Nunca han tenido clientes serios, no han tenido experiencia en agencias estructuradas, no han estado a las órdenes de un director de marketing. Han olfateado el negocio fácil de vender cursos sin cualificaciones, y lo han cabalgado.

Cursos que, en el mejor de los casos, son una pérdida de tiempo y dinero, y en el peor pueden enseñaros conceptos y prácticas peligrosísimas para vosotros mismos y vuestra marca. Prácticas falsificadas por la ciencia y la literatura que erosionan el brand equity. Sobre todo conceptos como el brand positioning de Al Ries o el Direct Response de Dan Kennedy. Recomendamos profundizar en el primero, en nuestro articolo dedicato.

Francesco Galvani, uno de los más conocidos y activos divulgadores científicos en el marketing italiano y anti-fuffagurú desde hace años (aquí su mención en la Treccani) escribió en 2022 un ensayo sociológico dedicado a este tema: gurús, sectas, manipulación y cómo salvarse. Podéis acquistarlo su Amazon. En este artículo extraemos algunos de los contenidos del volumen, en una cómoda síntesis.

Las 10 Señales para reconocer a un formador-Fuffagurú

1. Ostentación exagerada de riqueza y éxito

El fuffagurú típico no conoce la discreción. Mientras los verdaderos profesionales tienden a ser mesurados en la comunicación de sus éxitos, el fuffagurú ostenta continuamente riquezas, a menudo con fotos junto a coches de lujo, en villas faraónicas o jets privados. Esta ostentación es parte integral de su estrategia: mostrar que "lo ha conseguido" y que tú puedes hacer lo mismo siguiendo sus enseñanzas.

O abusan de frases ofensivas como "en un día facturo lo que tú en un año". Curiosamente olvidando comunicar su beneficio (a menudo casi nulo) y cómo se genera esa facturación. Es decir, con cursos-basura.

Los verdaderos profesionales de éxito rara vez sienten la necesidad de exhibir sus bienes, mientras que para el fuffagurú la riqueza es tanto medio como fin, a mostrar como prueba de su valor. En particular, en el marketing los grandes expertos son en buena parte desconocidos porque siempre tienen demasiado trabajo. Son conocidos por los profesionales del sector. Y casi nunca son formadores.

2. Promesas de resultados fáciles e inmediatos

"¡Gana 10.000€ al mes con solo 30 minutos de trabajo al día!" ¿Te suena familiar? Los fuffagurús venden sueños imposibles, prometiendo resultados extraordinarios con esfuerzos mínimos. El marketing real requiere competencia, estrategia y compromiso constante, pero esta verdad no vende tanto como la promesa de riqueza fácil.

Cuando un formador minimiza sistemáticamente la complejidad del marketing y promete resultados desproporcionados respecto al esfuerzo requerido, es el momento de levantar las antenas.

3. Uso excesivo del "Viaje del Héroe"

La historia personal del fuffagurú sigue casi siempre el mismo esquema narrativo: era pobre/insatisfecho/fracasado, descubrió un "método secreto", ahora es riquísimo y quiere compartir este secreto contigo. Esta estructura narrativa, conocida como "El Viaje del Héroe", es extremadamente eficaz porque remite a esquemas arquetípicos profundamente arraigados en nuestra psique.

El problema no es la estructura en sí, sino la exageración y la manipulación emocional que la acompaña. La historia está calibrada para hacerte identificar con la fase inicial (de dificultad) y desear la fase final (de éxito), saltando completamente la parte central hecha de estudio, esfuerzo y competencia.

Uomo che chiede la carità

4. Desprecio por la educación formal y los "expertos"

"La universidad no sirve para nada", "Los profesores no saben nada del mundo real", "Los expertos solo quieren mantenerte ignorante". El fuffagurú construye a menudo su propia autoridad desacreditando las fuentes tradicionales de conocimiento. Este enfoque tiene un doble propósito: legitimar su propia falta de credenciales formales y crear un sentido de complicidad con quienes se sienten excluidos de los circuitos formativos tradicionales.

Los verdaderos profesionales, incluso los autodidactas, reconocen el valor de la formación estructurada y respetan la contribución de los expertos del sector, manteniendo un sano espíritu crítico. Todos los grandes marketers de hoy han ido a la universidad. Y quien no lo hizo, lamenta la decisión, a menudo intentando compensar de adulto. Tenedlo en mente. Es un oficio demasiado complejo y la cantidad de cultura necesaria para no cometer errores torpes a costa de nuestros clientes hace prácticamente obligatoria una formación académica.

5. Creación de procesos / términos propietarios

Los fuffagurús adoran inventar términos, acrónimos y frameworks "propietarios" que hacen aparentemente único su enfoque. Esta "jerga de iniciados" sirve para crear un sentido de pertenencia entre los seguidores y para enmascarar conceptos a menudo banales detrás de una terminología compleja y pseudocientífica. Si os suena familiar este concepto es porque se trata de sectas. Los fuffagurús existen solo porque crean sectas de adeptos, a menudo fanáticos.

Cuando un formador usa constantemente términos que no encuentras en ningún manual profesional de marketing y se niega a explicarlos en términos sencillos, podría ser una señal de alarma.

6. Énfasis en el mindset más que en las competencias

"El éxito es 80% mindset y 20% estrategia". Afirmaciones como esta son el pan de cada día de los fuffagurús. Aunque la mentalidad es ciertamente importante, el verdadero marketing requiere competencias técnicas, analíticas y creativas concretas.

El énfasis excesivo en el mindset permite al fuffagurú evitar enseñar competencias verificables (que a menudo no posee) y justificar los eventuales fracasos de sus alumnos: "no has tenido éxito porque no has adoptado el mindset correcto".

7. Uso de testimonios no verificables y casos de estudio vagos

Los fuffagurús presentan a menudo "casos de éxito" carentes de detalles verificables. Los testimonios son vagos, sin nombres de empresas reales ni resultados específicos y medibles. Cuando se proporcionan números, faltan los contextos que permitirían evaluar su relevancia.

Peor aún, explotan la ignorancia estadística de la población en su contra. Presentan siempre y solo los pocos casos de éxito entre los alumnos, olvidando mencionar que son una fracción minúscula de los miles de alumnos que no han obtenido gran cosa. Es más, en nuestra experiencia a menudo han visto arruinadas sus vidas y empresas.

8. Creación de un sentido de urgencia artificial

"¡Solo 5 plazas disponibles!", "¡Oferta válida solo durante las próximas 24 horas!", "¡Esta es la última vez que impartiré este curso!". El fuffagurú utiliza constantemente tácticas de escasez y urgencia para impulsar la compra impulsiva, impidiendo una evaluación racional de la oferta.

Aunque las ofertas por tiempo limitado son una práctica de marketing legítima, los fuffagurús las usan de forma sistemática y a menudo deshonesta, volviendo a proponer las mismas "ofertas irrepetibles" a intervalos regulares.

9. Polarización y creación de enemigos

Los fuffagurús adoran crear divisiones netas: quien los sigue está iluminado, quien los critica es envidioso o parte del "sistema". Esta polarización sirve para reforzar la identidad del grupo de seguidores e para inmunizarlos contra las críticas externas.

Cuando un formador responde a las críticas atacando personalmente a los críticos en vez de abordar los argumentos, o pinta constantemente escenarios de "nosotros contra ellos", es probable que esté intentando construir una burbuja protectora alrededor de su culto a la personalidad.

10. Falta de transparencia sobre sus resultados reales

Finalmente, el fuffagurú rara vez es transparente sobre sus propios resultados de marketing. Habla de ganancias estratosféricas, pero nunca muestra datos verificables de sus propias campañas o de sus clientes. Cuando se le acorrala, tiende a desviar el discurso hacia los resultados de sus alumnos (también raramente verificables) o hacia aspectos emocionales como la "libertad" y la "realización personal".

Los verdaderos profesionales, aun respetando la confidencialidad de los clientes, son capaces de demostrar su competencia con datos concretos, portfolios verificables y resultados medibles.

Adepto setta fuffaguru

Desarrollar tu propio radar anti-humo

Reconocer a un fuffagurú no siempre es fácil, sobre todo porque muchos de ellos son hábiles comunicadores y manipuladores emocionales. La clave es desarrollar un sano escepticismo y evaluar a los formadores no en base a lo que dicen de sí mismos, sino en base a la sustancia de sus enseñanzas y a la verificabilidad de sus resultados.

El marketing es una disciplina compleja que requiere estudio, práctica y actualización constante. No existen atajos mágicos ni fórmulas secretas, sino solo competencia, estrategia y trabajo. Los verdaderos profesionales lo saben y lo comunican honestamente, incluso cuando esto significa renunciar a la narrativa seductora del éxito fácil e inmediato.

La próxima vez que te encuentres con un formador que promete revelarte los "secretos" del marketing, recuerda estas 10 señales y pregunta siempre: ¿está vendiendo competencias reales o solo la ilusión del éxito?

Este artículo está inspirado en el libro "Come non farsi fregare dai falsi guru" que explora en profundidad los mecanismos psicológicos y sociológicos detrás del fenómeno de los fuffagurús en diversos ámbitos, incluido el marketing.

Share in X f

Ready to grow.

Let's talk about your project. Together, we'll turn data into concrete results for your business.